
“El profesor Martín Seligman, de la Universidad de Pensilvania, dedicó más de 25 años a estudiar un fenómeno que llamó impotencia aprendida. Después de entrevistar y estudiar a miles de personas, Seligman llegó a la conclusión de que más del 80% de la población padece de impotencia aprendida en distintos grados. Las personas que sufren esa deficiencia, sienten que son incapaces de alcanzar cualquier meta o mejorar sus vidas.
La manifestación más corriente de esta condición está contenida en la frase “No puedo”. Siempre que se les ofrece una oportunidad. una posibilidad o un objetivo, las víctimas de la impotencia aprendida reaccionan de inmediato diciendo “No puedo”. Luego pasan a dar todas las razones por las cuales una meta u objetivo en particular, es imposible para ellos.”
“No puedo soñar; “No puedo comenzar con un negocio”: “No puedo avanzar en mi carrera”; “No puedo hacerme tiempo para capacitarme”, “No puedo ahorrar dinero”, “No puedo vincularme con la gente”, “No puedo lograr contactos”; “No puedo conseguir referidos”, “No puedo cambiar mis costumbres”, “No puedo adquirir los hábitos y habilidades…”; “No puedo…no puedo…no puedo”. Todos esos “no puedo” que reiteradamente escuchamos tanto en el mundo empresarial como en los negocios, tanto de supervisores, como vendedores y hasta de prospectos dubitativos ¿no serán manifestaciones de impotencia aprendida? (Recuerden el artículo anterior con el reiterado: “No se puede correr la milla en menos de 4 minutos”, y el caso del atleta Rogers Banister).
En varios de mis seminarios sobre “nuestras imposibilidades para lograr resultados”, he comprobado y pude vivir fructíferas experiencias vivenciales relacionadas con los impedimentos para avanzar, con especial énfasis en los temores y creencias limitantes, y considero en definitiva que la impotencia aprendida cabría en esta última calificación limitadora. Sea cual fuere, para esas personas siempre hay una razón que pone el freno y limita el desarrollo de su potencial, haciendo abortar cualquier intento de fijar una meta, o efectuar un cambio que se desea pero no se anima a realizar porque piensa y cree… “que no podrá”.
Esas impotencias o limitaciones, suelen ser causadas por críticas destructivas recibidas en la infancia, experiencias negativas durante el crecimiento y fracasos experimentados en la edad adulta. ¿Cómo se puede arreglar eso? Para comenzar, creo que habría que pensar en tres cosas muy importantes:
1°) El futuro no tiene porqué ser igual al pasado.
2°) Hay que tomar el pasado, en todo caso, como un ensayo para mejorar nuestra actuación futura.
3°) Nunca es tarde para cambiar de rumbo.
La manera más realista de superar esa tendencia natural a menospreciarse, es fijarse metas pequeñas, hacer planes para trabajarlos día a día, todos los días. De esa manera, paulatina y gradualmente, se desarrollará poco a poco mayor valor y confianza, igual como ocurre con el ejercicio físico que realizado gradual y progresivamente desarrolla la musculatura o nos hace bajar de peso.
Si usted concurre al gimnasio después de varios años de inactividad física y pretende el primer día hacer cien abdominales, o bajar 10 kilos de peso en 48 horas, encontrará que eso es imposible. Pero si se lo hace gradualmente, luego de precalentar y elongar su musculatiura, podrá comenzar a caminar, en algunos días más podrá trotar y más tarde hacer gimnasia hasta ponerse a tono con lo que Usted desea.
Quienes concurren a una clase motivacional con una enorme carga de limitaciones, esperando que una frase, una palabra o un concepto “les produzca un click” (como suele decirse a menudo) para salir de allí capacitados para afrontar cualquier situación, tienen que saber que en todo caso saldrán inspirados, dispuestos a realizar un cambio de rumbo y tal vez poner en práctica los ejercicios y experiencias recogidas; lo cual no es poca cosa. Pero nadie puede esperar que otro u otros tomen la decisión ni hagan la tarea que le corresponde a Usted, personalmente.
También es bueno y oportuno recordar que cuando se cumplen pequeñas metas, día a día, se irá desarrollando gradualmente mayor confianza en Usted y sus habilidades. Cuando adquiera mayor confianza, puede fijarse metas un poco más grandes y ambiciosas, siempre en forma progresiva. Con el tiempo, sus dudas y temores se irán debilitando y su valor y confianza crecerán y serán las fuerzas dominantes en su pensamiento.
La clave, como podrá advertirse, es la persistencia, perseverar en el día a día, sin aflojar ni un milímetro, ni un segundo. A la larga, con un historial de pequeños triunfos detrás, aumentará su valor y con él la dimensión de sus éxitos. No pasará mucho tiempo antes de que sea imparable. Se lo aseguro.






